La participación en la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Hídricos Compartidos permitió identificar desafíos y oportunidades comunes entre ambos paises para fortalecer el conocimiento científico sobre los territorios de montaña.
Con más de 500 representantes de Chile y Argentina, Valdivia fue sede de la 40° Reunión del Comité de Integración Binacional Los Lagos, realizada los días 26 y 27 de agosto. La instancia reunió a autoridades, instituciones públicas, municipios, organizaciones, universidades y actores del sector privado de cinco regiones chilenas Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, y las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y Chubut, para abordar una agenda común de cooperación e integración territorial.
Con cuatro décadas de trayectoria, el Comité de Integración Los Lagos es un espacio institucional de cooperación entre ambos países, orientado a abordar materias de interés común y promover soluciones coordinadas para un territorio que comparte fronteras, ecosistemas y desafíos. Entre las áreas de trabajo contempladas en esta versión se encontraron la facilitación fronteriza, infraestructura y transporte, comercio, turismo, gestión de riesgos, salud, desarrollo humano, cultura y medio ambiente.
En este contexto, el Laboratorio Natural Andes del Sur (LNADS) participó en la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Hídricos Compartidos, instancia en la que pudo conocer de primera fuente las principales líneas de trabajo y desafíos ambientales que históricamente han formado parte de la agenda binacional. La participación permitió dialogar con representantes del Ministerio del Medio Ambiente, el Gobierno Regional de Los Ríos, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), la Dirección de Fronteras y Límites y la Gobernación Regional de Ñuble, entre otros actores vinculados a la gestión territorial y ambiental.
Uno de los elementos que adquiere especial relevancia para el Laboratorio es la existencia de un corredor biológico binacional en el que la cordillera funciona como eje conector de ecosistemas y áreas protegidas a ambos lados de la frontera. Este territorio articula reservas de biosfera y áreas protegidas que se extienden desde la zona de Nevados de Chillán-Laguna del Laja y la Reserva de Biosfera Araucarias, hasta la Reserva de Biosfera Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes en Chile y la Reserva de Biosfera Andino Norpatagónica en Argentina.
A partir de las conversaciones desarrolladas en la Comisión de Medio Ambiente, se identificaron diversos desafíos compartidos que requieren conocimiento y coordinación a escala binacional. Entre ellos se encuentran la conservación de corredores biológicos, la educación ambiental, el manejo de especies invasoras, la gestión sostenible de la araucaria, las cuencas hidrográficas compartidas, los riesgos y peligros geológicos, el monitoreo de los ecosistemas y la gestión de residuos.
Para el Laboratorio Natural Andes del Sur, esta agenda representa una oportunidad para fortalecer la articulación entre ciencia, territorio y toma de decisiones a una escala que trasciende las fronteras administrativas. La experiencia desarrollada en el territorio de los Andes del Sur permite proyectar herramientas y capacidades que contribuyan a comprender de manera integrada los sistemas naturales y sociales que conforman esta extensa zona cordillerana.
“La participación en este Comité permitió comprender que muchos de los desafíos que históricamente han estado presentes en la agenda ambiental binacional son, precisamente, desafíos que requieren una mirada científica integrada del territorio de montaña. Existe una oportunidad para avanzar hacia un estudio estratégico que permita conocer qué ciencia existe, dónde están las brechas de conocimiento y qué información científica puede contribuir a la gestión de este territorio compartido entre Chile y Argentina”, señaló Patricio Contreras, coordinador ejecutivo del Laboratorio Natural Andes del Sur.
La participación en el 40° Comité de Integración Binacional Los Lagos abre así una nueva escala de articulación para el Laboratorio: la cordillera entendida no como frontera, sino como un espacio compartido que conecta ecosistemas, comunidades y desafíos científicos a ambos lados de los Andes. Este enfoque permitirá seguir fortaleciendo alianzas y explorando nuevas formas de colaboración científica para contribuir a la gestión sostenible de los territorios de montaña.


