Este 15 de septiembre despedimos a Patricio Guzmán, cineasta y documentalista chileno, cuya obra durante más de cinco décadas nos invitó a mirar nuestro país desde la memoria, la historia y los territorios que habitamos.
Reconocido internacionalmente por obras como La batalla de Chile, Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños, Guzmán construyó una obra en la que el paisaje nunca fue solamente paisaje. En sus documentales, la naturaleza, la memoria y la experiencia humana se encuentran para revelar historias que permanecen bajo la superficie. Su trayectoria fue reconocida en Chile con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales en 2023.
En La cordillera de los sueños, Guzmán dirige su mirada hacia los Andes. La cordillera aparece como una presencia inmensa, antigua y majestuosa; pero también como un territorio cargado de memoria. Las montañas dejan de ser un fondo para convertirse en protagonistas: son memoria, tiempo, materia y testigo de la historia.
Esa forma de mirar la cordillera dialoga con una de las ideas que buscamos relevar desde el Laboratorio Natural Andes del Sur: la montaña es mucho más que un paisaje.
En ella se encuentran las aguas que sostienen nuestros territorios, ecosistemas que albergan especies únicas, comunidades y culturas que han construido formas particulares de habitarla, y una historia geológica que se extiende mucho más allá de nuestra propia existencia.
Mirar una montaña puede ser, entonces, mirar millones de años de historia de la Tierra. Puede ser también preguntarnos por las memorias que guarda, por las personas que la habitan y por las transformaciones que estamos provocando en ella.
Ese es quizás uno de los grandes aportes de la mirada de Guzmán, enseñarnos que un territorio puede contener muchas historias al mismo tiempo. Que detrás de un paisaje aparentemente inmóvil existen capas de tiempo, materia, memoria y vida.
Desde las montañas del sur de Chile, reconocemos y agradecemos el aporte de Patricio Guzmán a la cultura y al cine documental, y especialmente esa capacidad de mostrarnos nuestro territorio de otra manera, desde su curiosidad, sensibilidad y memoria.
Su obra permanece como una invitación a mirar más profundamente.
Y quizás hoy, frente a la cordillera, también podemos detenernos a pensar en ella como Guzmán nos enseñó, no solo como aquello que vemos, sino como aquello que guarda, recuerda y nos cuenta.
Para quienes quieran acercarse a esta mirada, La cordillera de los sueños se encuentra disponible para ver en línea en OndaMedia.


